Desde el comienzo de estas prácticas, me he sentido mucho mas segura para realizar mis intervenciones, creo que es fundamental, para un buen asesoramiento conocer a los compañeros docentes y darles la oportunidad de que ellos también te conozcan a ti, como persona y orientadora. Ellos ya me conocían del prácticum uno, aunque no habíamos trabajado directamente ya tenían referencias sobre mi. Esto ha facilitado las relaciones entre asesor y docente, mejorando mi autoconfianza en este proyecto.
En los primeros días de los dos prácticum, intentaba no caer en el error de centrarme exclusivamente en el problema del alumno, sino que analizaba la demanda presentada por los tutores, con el objetivo de conocer los déficits en sus prácticas docentes para afrontar el problema de sus demandas.
Este cambio en la atención a la demanda, centrada en el asesoramiento y trabajo directo con los tutores y no en la atención directa al problema del alumno, suposo una novedad en este centro ya que hasta el momento, el Departamento de Orientación, solamente ofrecía a los tutores una serie de pautas para trabajar el problema del alumno. Esto ha sido la mayor dificultad que me he encontrado durante los prácticum, pues estos docentes, se sorprendían al verme en las aulas, citarles a reuniones, empatizar con ellos, estar accesible, adminitir sus opiniones, etc.
Me he sentido muy realizada, creo que voy a ser una buena orientadora, porque he comprobado llevándolo a la práctica, que seré capaz de afrontar cualquier demanda, debido a las habilidades personales y actitudes que tengo, empatía, capaz de escuchar de forma activa, comprometida, con capacidad de trabajo en equipo, etc. Estas capacidades y actitudes son imprescindibles para poder realizar con éxito un asesoramiento.
Estos prácticum, me han servido además de para poner en valor los conocimientos adquiridos, para demostrarme o convencerme que sabré desempeñar esta labor.
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